Los contenidos manipulados, ya sean audios, vídeos o textos, alcanzan un nivel alarmante. Para las empresas, el uso de deepfakes se convierte en una nueva forma de ataque.
Impacto real de una ilusión digital
El crecimiento de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático ha nivelado el terreno de juego. Esto ha permitido que surjan contenidos deepfake cada vez más sofisticados. Herramientas como los modelos GAN (Redes Antagónicas Generativas) son clave en este proceso.
Los GAN consisten en dos redes neuronales que colaboran para crear medios muy creíbles. Un sistema genera contenido falso, mientras que el otro evalúa la autenticidad. La interacción continua entre ambos optimiza la calidad del contenido. Este proceso puede llevar a que el resultado final sea indistinguible de la realidad.
Uso malicioso de la tecnología: un desafío creciente
Los delincuentes utilizan deepfakes por varias razones. Facilitan fraudes económicos, atacan redes corporativas y dañan la imagen de empresas. Según un estudio de Deloitte, las pérdidas relacionadas con este tipo de fraude podrían llegar a 40 mil millones de dólares para 2027. Las compañías con buena reputación pueden defenderse mejor, pero no todas tienen esta ventaja. La repetición de información engañosa convence al público, independientemente de su veracidad.
Las tácticas son variadas y muchas veces imperceptibles. Los atacantes acceden a correos y contactos de sus víctimas. Luego, crean mensajes que imitan el estilo de comunicación personal. Así llevan a cabo campañas de phishing dirigidas. A veces, simulan la identidad de directivos para autorizar transacciones fraudulentas.
En incidentes notorios, se han reportado pérdidas millonarias. Algunos ejecutivos de finanzas fueron engañados por un vídeo que imitaba a sus superiores.
Defenderse del engaño: necesidad imperante
Una investigación de Ironscales en 2024 reveló que el 75% de las empresas sufrió al menos un ataque relacionado con deepfakes en el último año. Sin embargo, un informe de Forrester, citado por Branding in Asia, indica que solo el 20% tiene un plan de comunicación para enfrentar este problema. Aunque la tecnología puede ser una herramienta de defensa, las organizaciones deben implementar un playbook de seguridad.
Las amenazas de los deepfakes deben ser parte de la estrategia de protección de marcas. Una respuesta efectiva requiere un enfoque integral. Esto incluye herramientas técnicas, medidas organizativas y nuevos procesos de negocio. Algunas empresas ofrecen vigilancia del dark web, facilitando la detección temprana de deepfakes.
Los equipos de ciberseguridad deben estar al tanto de las amenazas. Es crucial invertir en capacitación para todos, incluyendo a los directivos. Además, es esencial incorporar los riesgos de deepfakes en todas las iniciativas de monitoreo de reputación.
En la lucha contra los deepfakes, los colaboradores son la primera línea de defensa.
Artículo por Philippe Nault, Director de Ingeniería de Sistemas en Fortinet.
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